Conoce el poderoso mensaje de estos activistas antirracistas
Por: Guada Noguerol
Fotos: Instagram
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Malcon Carhuajulca Ladino y Louis Yupanqui, son dos jóvenes de nacionalidades diferentes, pero unidos por la misma causa. Ambas activistas antirracistas trans, nos cuentan en exclusiva, su forma de ver el mundo, sus vivencias y sus constantes luchas, por una sociedad más justa.
El antirracismo o el contrarracismo se refiere a las creencias, los movimientos, y a las políticas adoptadas o desarrolladas para oponerse al racismo. Afortunadamente, el cuestionamiento de los privilegios es un tema que se está poniendo en la mesa y con estas dos activistas, conoceremos un poco más a fondo de qué se trata.
Louis Yupanqui
Es afro argentina y tiene veintiún años. Se introdujo al activismo hace un año y medio, convirtiéndose en un activista antirracista, es decir, lucha por los derechos de la comunidad afro descendiente y comunidades racionalizadas, y activista trans, que lucha por la inclusión social de las personas trans y travestis.
SH: ¿Cómo fue tu infancia?
Fue bastante tranquila, obviamente del jardín, y el primario hubo situaciones racistas que me afectaron en su momento, pero hoy en día no las tengo presentes y tampoco me daba cuenta.
Con el tiempo empiezo a comprender un poco más y darme cuenta de los patrones, ya que hay un tema estructural que genera una opresión, pero yo no la pasaba mal. Igualmente, he hablado con compañeros que sí lo han vivido y sentido super fuerte. Lo que más me marcó a mí fue al terminar el primario.
SH: ¿Quién es tu mayor referente?
No creo mucho en los referentes, pero creo que, si tuviera que hablar de una, elegiría a
Angela Davis. Sé que es una respuesta bastante mainstream, pero siento que es la referente básica para poder entender la interseccionalidad, el antirracismo, feminismo y anti clasismo, al mismo tiempo. Es mi referente, porque realmente yo, si bien soy activista antirracista y activista trans, me parece muy importante marcar la interseccionalidad de estos movimientos. De cómo se conectan entre ellos y de cómo la lucha no es solamente una, sino que son un constante espectro, y es importante escuchar cada voz para no caer en un colectivo general.
Angela me parece clave para visibilizar que hay referentes, a parte de las típicas blancas con las que ha crecido el feminismo. Me parece que es importante saber escuchar a referentes racializadas, pobres y saber escuchar qué tal el feminismo por esos lados que no se muestran.
SH: ¿Recuerdas algún momento clave en tu vida donde hiciste el click de querer alzar tu voz?
La verdad se fue dando gradualmente, empecé sin saber qué era todo esto. Yo dije “voy a hablar de esto”, y sin darme cuenta, ya estaba con los dos pies en el activismo, ya me estaban invitando a charlas.
No puedo dar un día en el que hice el click, pero sí recuerdo el día que descubrí esta problemática, fue el día en que un amigo me mostró un posteo de una mujer afro antirracista, me marcó. Obviamente, me empecé a cuestionar, pero nunca fue como una revelación. A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta que cada vez lo naturalizaba más, que es algo que les pasa a todos. Es muy diferente crecer sabiendo que es el racismo y otra cosa es empezar a descubrirlo.
SH: ¿De dónde nace tu necesidad de activismo?
Por un lado, hablo de mis vivencias, es lo primero. Contar mis vivencias y dejar de vivirlas y al mismo tiempo, por consecuencia, también está la necesidad que no le pase a nadie más.
(...) Es esta necesidad colectiva de que esto se acabe, creo que un activista piensa en eso, no solo en lo individual, sino en lo colectivo. Qué herramientas le puedo dar yo al sistema, para que se cuestione y se empiece a hablar de estos temas. Socialmente tenemos que empezar a erradicar y tenemos que empezar a implementar. En mi opinión de hoy en día, eso es el activismo y por eso nace, quizás mañana cambie mi percepción.
SH: ¿Cómo describirías lo que es ser afro descendiente y no binario en argentina?
No me gusta resumirlo, porque siento que no se puede. O sea, es como decir, ¿qué es ser mujer en Argentina? Por un lado, es cosificación. Por otro lado, es el abuso, es violación, no se puede. Pero, si tuviera que resumirlo, diría “triste resistencia”, porque tristemente son dos movimientos que tienen una invisibilización social, el no binarismo no se reconoce y el ser una persona racializada tampoco.
Prince Malcon
Malcon o Prince Malcon, según su nombre artístico, es un venezolano con residencia en Perú desde hace 16 años. Se auto define queer, generador de contenido, bailarín y “artivista”. Le gusta combinar el arte con el activismo, lo cual le sirve como un salvavidas, ya que el activismo es muy fuerte a veces, y le es difícil de sobrellevar.
SH: ¿Cómo fue tu infancia?
Hablando de mi infancia, fue muy movida, porque soy migrante. Los 6 primeros años, los recuerdo con mucho cariño. Nací en Caracas, pero mi papá y mi mamá me criaron en una playa que se llama “la Guaira”, es una playa cerca del caribe venezolano. Vivíamos a 10 minutos del mar y a mí me gustaba quitarme la ropa y saltar al mar y recuerdo a mi mamá gritándome (…)
Hasta que mis padres se separaron cuando tenía 7 años, y tuvimos que mudarnos a la capital, otra vez. Tuvimos una crisis económica muy fuerte. Les tocó trabajar a ambos, mis papás. Entonces, tuvieron que cuidarme varios familiares como mis tías y abuelos. Pero el problema es que el ambiente en el que crecí era muy violento. (…)
Crecí siendo una niña de barrio, recorriendo los pasillos pequeños y usando la imaginación. También viendo asaltos. Recuerdo una vez que mi papá nos vino a visitar y fuimos a comprar y apareció un tipo con una pistola y es algo que nunca voy a olvidar. Era un barrio muy peligroso. Mi papá se cansó de eso y prefirió volverse a Perú, mi papá es peruano. Mi mamá se quedó con la niña y mi papá “Pos me llevó al niño” y fue así, como una repartición de bienes.
Cuando llegué el ambiente era totalmente diferente. Entonces, pase de un ámbito violento a uno súper tranquilo yendo a lo frío, la familia de mi papá son testigos de Jehová, súper religiosos, súper conservadores. Mi papá duró un año en Perú, y dijo esto no es para mí y se regresó a Venezuela. Pero, en ese año recuerdo que pude mimetizarse bien en Perú, ya tenía amigues, mi nana, en Perú me sacaba a pasear y yo gritaba por todas partes gritando “Libertad”. (…)
Entonces pasé a la crianza total con mi nana, ella fue una persona que me ha apoyado mucho. A pesar de la religión siempre ponía el amor primero, me apoyó en mi baile, a salir del closet, pero dentro de mi familia peruana hay mucho machismo religioso de jerarquías, creo que es el machismo típico solo que le agregas la religión.
Ellos siempre tienen la razón, a mí me criaron como un machito, yo no podía cocinar, lavar los platos, lavar la ropa, y así me criaron. Pero mi nana por lo bajo me enseñaba porque ella decía que un día ella no iba a estar. (…) Siempre estaba rodeada de adultos, primos mayores, dentro de la congregación no había ningún niño de mi edad, entonces tenía que juntarme si o si con niñas. Yo ya de por sí era femenino, entonces era marginado por los niños más grandes y sumémosle que tenía que juntarme con niñas.
(…) Mi familia adoptiva cumplió con darme un hogar, comida. Mi mamá cumplió para darme educación o que no me falte el uniforme escolar. Sin embargo, lo recuerdo como algo muy frío, no podía celebrar nada, ni mi cumpleaños. Imagínate a un niño de 8 años que le digan que a partir de ahora ya no puede festejar su cumpleaños, me costó mucho entenderlo. (…) Salí del colegio con 17, faltaban 4 meses para cumplir 18, pero mi nana me dijo “No voy a poder darte más, somos una familia muy pobre y te toca trabajar para ganarte lo tuyo” y yo no tenía nada en mi vida, sabía sólo quería bailar (…)
SH: ¿Quién es tu mayor referente?
A las personas negras no hacen falta referentes y no te estoy hablando de Beyonce, Cardi b o Alicia Keys que son mujeres importantes que vemos en internet. A las personas negras se nos hacen referentes los que viven con nosotros y lo que viven lo mismo que nosotros.
Imagínate ser negra y trans o negro y de talla grande. Estamos en círculos y círculos de opresión que lo único que nos ayuda a seguir es la hermandad. No estoy de acuerdo con los influencers de ahora, pero decidí que voy a convertirme en uno. Porque si yo no tuve referentes en mi infancia, hay muchos bebés Prince que están pasando por lo mismo que yo pasé, y si no tienen dinero para ir a conocer a Beyonce, al menos que tengan el internet para poder ver mi trabajo y que sepan que ellos también lo pueden hacer.
Mis referentes dentro de la danza son: Prince, el cantante, fue uno de los artistas que dentro de su estética mandó a la mierda los estereotipos (…) yo quería creer que yo era él, porque era una persona respetada en el mundo de la música y si quería vestirse como mujer nadie iba a decirle nada, pero me di cuenta que estaba mal, por querer ocultarme detrás de alguien y así fue cómo surgió Prince Malcon.
Desde el baile también encontré a Silvester, mi disco diva, tengo entendido que es una mujer trans. Me encantaba ver su estética tan de diva y yo decía “yo quiero ser como silvester” y cuando me enteré que era una mujer trans entendí por qué esta conexión tan fuerte (…)
Y, por último, Victoria Santa Cruz, una mujer con un carácter tan fuerte que se atrevió ir contracorriente. Demostró que ser negra no tiene nada que ver con tu intelecto, estudió y siempre puso su negritud primero (…)
SH: ¿Sientes que desde que te convertiste en activista, tus vínculos afectivos han cambiado?
Tenía discusiones todos los días con mis amistades más cercanas. Les mostraba artículos y nos ponemos a conversar y me terminaban diciendo “no, te equivocas, no es así”.
No siento que sea perder, me alejé de mucha gente que no era necesario que estén en mi circulo. Pero también apareció gente que me abrazaba, que quizás no entendían sobre racismo, pero ellos me creían y me respetaban. Esas son las personas que más amo de mi vida.
SH: ¿Alguna vez has sufrido discriminación tanto racial como homofóbica de parte de tus compañeros del colectivo LGTBQA+?
Sí, primero que nada, cuando empecé a bailar en la calle, esos espacios de baile son muy machistas, quien es el más fuerte o el más vivo, gana. En el 2018, decidí alejarme del baile streetstyle, siempre me gritaban cosas homofóbicas. En ese entonces arriesgarme a mostrar mi femineidad fue fuerte porque no tenía nadie alrededor que me defendiera. Entendí que no era sano para mí entonces me fui.
Estoy hablando de mi entorno, porque de gente desconocida de la calle, siempre, todos los días. De mi entorno tanto LGTB como de mi ambiente marica, nunca fue algo directo, sino más como microracismos. Me han dicho: “Te verías mejor con una peluca lacia”. “¿No te quieres alisar el cabello?”. “Tú no eres moreno, eres canela”. “Tienes rasgos finos para ser negrito”, siempre con el “Ito” al final, en diminutivo. No me enfrenté directamente con esa gente, solo me alejé, y ahora que lo denunció y lo sacó a la luz, esas personas ya no se me acercan.
SH: ¿Qué le recomendarías a una persona que quiere alejarse del racismo y la homofobia?
Sinceramente es algo que no va a cambiar por ahora, es muy fantasioso pensar en una utopía de amor y paz cercana, trabajamos para que en un futuro pase. Hay varias cosas, lo primero es que lea mucho, que se informe, que no sienta que esto del racismo y homofobia es solo de la academia. Si se les hace pesado leer, hay muchas series en Netflix que ayudan a abrir los ojos. Construir amor propio y educarse va a ayudar a que sus entornos se limpien y que todas estas personas que no están dispuestas a cambiar, se alejen.
“Mi mensaje va para las, los y les bebés prince, que sepan que son hermoses, porque así nacieron y porque así son. No son más hermosas porque tienen la piel más clara, son seres humanos preciosos. Cuando empiecen a descubrir su negritud van a sentir dolor y es normal, porque es lo que nos han enseñado, pero detrás de todo eso van a encontrar un amor enorme. Que sepan que ya hay referentes, que yo puedo ser un referente, que pueden escribirme, que sepan que no están solas, que sepan que nuestro color de piel, que nuestro afro, significa herencia, una herencia que nos hace saber quiénes somos y nos va a hacer luchar. Cada uno puede elegir ser antirracista o no, pero cuando lo decidan, sepan que van a tener apoyo y la hermandad sirve para eso.
Yo sé lo que es ser afro, latina y marica y sigo viva gracias al apoyo de mis hermanas y ellas también van a tener mi apoyo, sepan que pueden crecer, estudiar, ser artistas profesionales, pueden ser todo lo que quieran y cuando acepten su negritud van a sentir libertad sin miedo y sin fin.
Ambos entrevistados sostienen la importancia de la visibilización del racismo y el valor de informar sobre la historia de la comunidad afro. Por lo que, insisten en que se comience a promover e implementar el antirracismo en las instituciones y ámbitos laborales.
En síntesis, cuando las personas blancas comiencen a entender los privilegios que poseen por solo el color de su piel, podrán darse cuenta de la problemática que sufre la comunidad afro, en cuanto al racismo. Solo así, vamos a poder ser empáticos, para crear un mundo lleno de paz e igualdad.


